Maksim Gorki escribió una novela poco conocida y menos
reeditada; hago referencia a “Tomás Gordeieff” puesta en venta hasta hace no
mucho por la editorial madrileña Veintisieteletras y al parecer –a continuación
explicaré el porqué de mi duda– con una traducción de Rubén Darío. Es peregrino
que el ilustre vate de las Américas haya realizado un trabajo henchido de
negligencias gramaticales, palmarias incluso para alguien profano en materia
lingüística como yo.
Dicho eso y considerando la adscripción de la obra al
protorealismo socialista, quiero destacar la intención medianamente pedagógica
y el manejo eficaz del suspenso. Efectivamente, la tensión va in crescendo, ascendiendo, como en “El
péndulo” de Poe, y llega a la cúspide cuando el protagonista, ese muchacho
atolondrado, rebelde, lego y perteneciente a la alta burguesía espeta verdades,
sin miramiento y con un toque de utopía humanista, a la concurrencia de un
convite empresarial.
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