Indignación [1] de Philip Roth no me ha causado eso mismo, pues aunque
muestre con sutil sinceridad su postura política y tenga escenas deliciosamente
irónicas, [2] el
azar y ese juego de espejos morales que, de manera clínica, ejecuta el autor,
aparte de la excesiva verbalización, atenúa sus méritos. Por ejemplo,
introducir al lector en la mente de Marcus Messner igual, lo cual es
complicadísimo, a Dostoievski en Memorias
del subsuelo.
Existen bastante analogías citables entre las dos
novelas; enseguida y sucintamente señalaré cuatro: a) la estructura formal de
ambas es muy parecida, tanto el escritor estadounidense como Fiódor utilizan el
monólogo interno egomaniaco, este es, el que se usa para expresar los
conflictos psíquicos de un personaje; b) las obras están divididas en dos
partes y poseen una extensión similar, Memorias…
178 páginas numeradas [3] e Indignación 164; c) los protagonistas provienen de la
misma clase social y d) éstos, además de parecerse idiosincráticamente, son impulsados por el mismo resorte; aprender mediante la
experiencia.
Permítanme ahondar en aquella concepción seminal; ese elemento, la experiencia, es el hilo conductor de las tramas cuyos desenlaces difieren. Philip necesita un ambiente hostil con una organización estatal conservadora para instaurar la tragedia. En cambio, el genial moscovita, apenas si toca la problemática politológica, lo suyo no precisa excusas; evidencia diáfanamente la profunda incertidumbre de todo escritor y, por añadidura, de cualquier persona consciente: aceptar el laberinto de la vida. He ahí una de las grandezas del maestro ruso que el discípulo de Nueva Jersey alcanza de un modo esporádico. Ello sí produce indignación tanto y cuanto más siendo él un novelista de valía.
[1]
Indignación, Philip Roth, DEBOLSILLO,
Barcelona, 2024.
[2]
Basada en el tránsito de la precocidad intelectual hacia una madura, nada
pretensiosa, bajo los efectos de la morfina.
[3]
Al menos figura así en la edición que yo tengo: Memorias del subsuelo, Fiódor Dostoievski, Penguin Clásicos,
Barcelona, 2025.
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